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El reciente culto de las "ñatitas" se expande en La Paz


Las ñatitas son llevadas al cementerio e ingresadas a la iglesia para ser bendecidas; pero hay también otras que no son introducidas a la iglesia, y en vez de ello se realiza una luxta (fuego sagrado) en las inmediaciones del cementerio. 

La  idolatría a las calaveritas es de reciente data y apareció con mayor fuerza desde hace unos 20 años en la ciudad de La Paz. Fuertemente cuestionada por la Iglesia Católica, la celebración de cada 8 de noviembre reúne a devotos de  las ñatitas, para buenos y malos propósitos.

Los cráneos de las calaveritas son adorados por quienes los posee en sus casas. Por ese día, los ponen en un sitio público para que reciban oraciones, agua bendita y sean ch’alladas con alcohol y coca, y en algunos casos hay grandes festejos como quien pasa un preste.

El preste realiza la fiesta porque acaba de tener una ñatita o  porque debe pagar el favor que recibió del alma de la ñatita, según explicó el sociólogo David Mendoza.

Según Mendoza, esta expresión cultural no puede ser denominada pagana ya que el significado del término se la da a aquellos que “no creen en Dios, ni en Cristo, ni en el evangelio”, lo que no ocurre en este caso, porque quienes dan ofrendas a las Ñatitas son también devotos de algún santo o virgen

Sin embargo, admitió Mendoza que “para la religión católica sí sería paganismo porque está fuera del contexto católico, porque la iglesia no acepta ese culto a los muertos”.

De acuerdo con la explicación del estudioso, la fiesta de las ñatitas es “ idolatría” reciente.

Calcula que apareció entre 20 y 15 años atrás “porque eso no está en registros cronológicos”, sin embargo “en La Paz, extrañamente, se ha masificado hace unos 10 años; no es más tampoco”, dijo.

Ahora bien, lo que se conoce y data de hace muchos años es el manejo de restos óseos, los  “yatiris” y  “curanderos brujos” manejaban las calaveritas para magia negra o brujerías, o en algunas cultura como es el caso de los chipayas, lo que se fue perdiendo con el tiempo.

Otro factor para la expansión de las fiesta de las ñatitas es que el Estado boliviano es laico; es decir que “la gente tiene la libertad de manejar  las calaveritas, ya no se siente presionada, no le van a decir por qué se maneja, tiene derecho de creer en quien le dé la gana y puede tener la creencia que desee”.

Una misa, nada más
El capellán del Cementerio General, padre Jaime Fernández, informó que este martes habrá oraciones en la capilla del lugar, a las 09.00, a las 10.00 y a las 11.00 y nada más. La gente podrá participar de la oraciones y si quieren alguna bendición serán ellos mismos, los dueños de las ñatitas, quienes derramen agua sobre sus calaveritas,.

Este acto está prohibido por la Iglesia Católica desde hace cuatro años.

Según Fernández, “la sociedad está compuesta de varios elementos y dos ellos son lo pagano y cristiano; de ahí la lucha de dos tendencias (…), el afán de amalgamar, unir juntar a una sola vida las celebraciones cristinas con las practicas paganas, esta duplicidad engendra el tipo del católico contemporáneo”.

Quienes tienen sus ñatitas las acicalan en una urna de vidrio, de madera, una canasta, o un cajón de cartón para llevarlas al cementerio. Las hay de toda edad: niños, jóvenes, adultos y ancianos, así lo aseguran sus eventuales propietarios y sus nombres son variados.

Ñatittas diferentes
Doña Gladys Conde de Limachi tiene su ñatita llamada Juan, desde hace tres años. A él le agradece por los favores que le cambiaron la vida. Según cuenta, Juan le ayudó a ganar un juicio por la casa que posee y hace que los  hijos de la señora Conde, que trabajan hasta altas horas de noche, lleguen sanos y salvos a casa.

“A veces que salimos nosotros, él (Juan) mete bulla, él es el que cuida la casa como si estuviésemos nosotros, se escucha música y me dicen estamos haciendo tocar, pero no estamos nosotros”, cuenta.

Las ñatitas pueden ser buenas o malas depende mucho de quién las tiene.

Quienes las quieren para el bien les prenden velas blancas y le rezan por sus peticiones, pero también dicen que influye el carácter o la profesión que tenían cuando era un ser vivo. Por ejemplo, se dice que si en su vida pasada era un ladrón, entonces la ñatita es mala.

Y hay quienes usan estas calaveritas con otros fines, encienden las velas negras y lo hacen al revés. Esto tiene el fin de “trancar” o poner obstáculos a la persona que se desee, para la enfermedad o incluso para la muerte.

Doña Leonor Espinoza tiene su ñatita de nombre Carmelo desde hace 17 años. Dice que es su sobrino porque le hizo dar misa; “una comadre me ha entregado, yo he sido su madrina, le he hecho dar misa, y desde ese momento se ha quedado conmigo, es soltero debe tener unos 27 años, es yungueño, y dicen que era de una familia muy podre”, relató.

Carmelo no sólo cuida su casa de los suyos sino que “es malito porque cualquier cosa que se pierde, la hace aparecer; a veces van a visitar  y lo que se le dice de todo corazón responde”. A él “no le gustan las mujeres con marido”, por eso cuida de la  hija de Leonor que aún está soltera.

Lo importante cuando uno posee una ñatita es que no debe abandonarla, porque el olvido tiene una mala paga.

Según doña Leonor, hace unos años dio su calaverita a otra persona que perdió 4.000 dólares y le rogó que haga aparecer su dinero, a cambio de hacerle una fiesta; así fue y recuperó el dinero, también cumplió su promesa e hizo una gran fiesta en su honor incluido local y orquesta. Sin embargo, tiempo después esta persona dejó al olvido a la calaverita lo que fue castigado con muchos problemas económicos.

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