LAS CHOLITAS PACEÑAS






A finales del siglo XVIII la Corona española impuso un tipo de vestimenta para las mujeres de Bolivia. La falda (pollera), mantilla (manta), botines y otros elementos de la mujer española de la época cubrieron los cuerpos de las nativas. Pero las mujeres bolivianas se apropiaron de esta forma de vestir y le incluyeron elementos de la cultura precolombina. El atuendo de las Cholas o Cholitas se conoce como uno de los “trajes típicos” bolivianos.

La pollera es una falda plisada que ha sido modificada con los años. Ha ganado en pliegues y en volumen y llega a tener hasta cinco capas de enaguas en el interior. En la montaña se hace a base de lana de llama, alpaca, oveja y vicuña, teñida con pigmentos naturales. En La Paz, las telas son importadas y de colores brillantes.

La manta es una adaptación del mantón de Manila —complemento de los trajes tradicionales femeninos de algunas regiones de España— que se confecciona con gasa, seda o lino. Artesanos de Perú introdujeron el tejido de vicuña para elaborar la prenda en las zonas más frías. El prendedor que se usa para sujetarla es un accesorio que se usa desde el periodo incaico, como las joyas y otros accesorios del traje, muchas veces de oro o plata, que también provienen de la tradición prehispánica.

Pero la estrella del atuendo es el sombrero. Hasta finales del siglo XIX, los había de copa alta y baja, de ala ancha y corta; Eran de cuatro colores (negro, café, crema y blanco), y estaban hechos de fieltro o lana de oveja. En la década de los años veinte llegaron los sombreros tipo bombín, italianos, de la casa Borsalino. Eran para hombres pero un error hizo que los trajeran cafés y no negros, como se usaban en aquel momento. Para evitar las pérdidas, la importadora presentó los sombreros como la última moda en tocados para señora y a partir de entonces, son los que componen el traje tradicional en su versión más elegante. Las mujeres los usan sobre la cabeza, sin ajustarlos a ésta ni siquiera con prendedores y caminan erguidas, manteniéndolo siempre en equilibrio perfecto sobre su peinado de trenzas largas.

Como en otros tipos de vestimenta tradicional, cada elemento del atuendo dice algo. Los tipos de tela con los que está hecho el traje, los colores vivos o apagados, el número de pliegues en la pollera, el modelo y la altura del sombrero, el tipo de zapatos y accesorios son señales del estatus social, económico y geográfico de la cholita que lo porta.


Pero del tipo que sean, observarlas es un verdadero placer. Los colores, las combinaciones perfectas, el vaivén de las polleras, el porte. Pero más allá de eso, las Cholitas imponen solo de verlas, sobrellevando todo tipo de adversidades, siempre con la cabeza bien en alto, aunque sea para que no se les caiga el sombrero.


 
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