El nuevo status social de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”

Cesar Llanque

La “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” en la actualidad pasan un momento sociológico y cultural importante que implica definirla no simplemente desde el punto de vista de la última moda en su vestimenta (la ropa, las joyas y los maquillajes) con los cuales se caracteriza y se caracterizó hace bastante tiempo.
Los últimos espacios laborales (que denominamos las “instituciones laborales-profesionales relevantes”), donde actualmente se visibiliza a este sujeto social, a la par de hallarla principalmente en las instituciones de formación profesional, juntamente con el “habitus de chola paceña” que posee y comparte en alguna medida con sus coetáneas –como la “chola paceña originaria” o la “chola circunstancial”–, elementos que ellas involucran, nos conducen por el camino de la reflexión, el análisis y la propuesta analítica de adjudicarle, nuestro objeto de investigación, un “NUEVO STATUS SOCIAL” como síntesis de todos los elementos, capitales de los cuales se imbuye la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”.
Una “chola paceña mestiza” y una “chola paceña urbana” que atañen problemas a la hora de definirla con una identidad, al mismo tiempo que se problematiza la noción de moda que tiene que ver con el tema cultural, por que su consumo y/o uso cultural de ciertos bienes, por que las maneras de pensar y repensar su propia realidad, respecto los status y roles donde se ubica involucran aspecto de la modernidad como de las costumbres y/o tradiciones más añejas.

Introducción
En la actualidad el tratar de hallar fenómenos culturales (sujetos, grupos sociales, comunidades, etnias, etcétera) con las particularidades culturales inalteradas nos remitirían a tener que buscar en los últimos confines de la imaginación, del recuerdo, o en los relatos de la abuela.
Observo y al mismo tiempo reflexiono una fotografía de la etnia de los ARAONAS, situados (una parte de ellos) en el extremo norte del departamento de La Paz: con su respeto cultural
a toda el área natural que les rodea; con sus tótems sagrados cargados de espiritualidad; con una practica política que solo recae en los hombres; y al mismo tiempo con la ausencia de su vestimenta típica pero con la franca adopción de la ropa occidental, llama a la reflexión, a pensar que, por lo menos un rasgo cultural se halla en nítida desaparición: la vestimenta originaria con la cual ellos (antes del contacto con el mundo occidental) se vestían.
Evidentemente el concentrar nuestra atención (no totalmente), nuestras entrevistas en cholas paceñas conocidas en el medio publico (por medio de la televisión –en programas folklóricos, en programas intelectuales de discusión de la situación política actual–; por medio del cargo institucional publico que ellas ocupan por ejemplo en el Gobierno Municipal de La Paz; o por que se destacaron en festividades folklóricas; etcétera) haría pensar que la investigación gira en torno a destacar a las cholas paceñas que (conocidas y reconocidas de alguna manera en espacios laborales) lograron acceder a espacios de desenvolvimiento profesional, de trabajo, por lo cual ellas incorporan los maquillajes en su fachada personal para hallarse más presentables en su espacio de trabajo, por una parte, esta es la perspectiva
de investigación que tiene el presente trabajo. Pero por otra lado. Nos abocamos a estas cholas paceñas que se desenvuelven en espacios institucionales públicos por medio de los cuales son conocidas y reconocidas por la sociedad, por que justamente la “fachada personal”,
de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” al presentarse en espacios públicos titucionales, escénicos o de pasarela, de elección, festivos, etc.), es consumida, es capturada,  es radiografiada, por los ojos observadores de la sociedad, del grueso popular: ojos que no pasan por alto el admirar, cuestionar, o el hallarse en desacuerdo, con la nueva imagen, con el nuevo rostro que presentan estas cholas. Nueva imagen por que precisamente estas “cholas paceñas mestizas” y las “cholas paceñas urbanas” incorporan elementos nuevos a la tradicional presentación de la chola paceña, en otros términos, una de las génesis que genera esta nueva y actual presentación de la chola paceña son precisamente estas cholas que se manifiestan en espacios, contextos sociales donde no pasan desapercibidas por la misma situación cultural moderna con la que tienen contacto.
Una nueva presentación de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” en contextos, espacios sociales formales y lúdicos que principalmente captan la atención, atraen el interés, seduce al uso y gusto de las cholas paceñas más adolescentes o jóvenes (las cholitas) del área urbana –pero cae con mayor impresión, pensamos, en las adolescentes o jóvenes cholitas– también del área rural que genera esta a la última moda de alguna manera particular, por ejemplo utilizando estos nuevos elementos como son los maquillajes y la vestimenta de última.

Aspectos teórico metodológicos
La “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” en las “instituciones laborales-profesionales relevantes”.
Uno de los principales fenómenos y/o hechos sociales que en estos últimos tiempos se esta produciendo es la singular participación democrática de la diversidad de géneros (principalmente el género femenino) en las instituciones públicas y privadas como espacios de trabajo y/o desenvolvimiento profesional. A este respecto una “laguna genérica femenina” específica, acentúa su participación en las “instituciones laborales-profesionales relevantes”: estamos hablando de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” (como sujetos singulares) que conforman un grupo social femenino concreto. Grupo social femenino concreto pero al mismo tiempo abigarrado (como lo comprendería René zavaleta) por que su participación, como sujetos que movilizan fuerza de trabajo, hasta la actualidad solamente se remitía –y se continua remitiendo– con mayor visibilidad en los espacios familiares como trabajadoras del hogar; también como personal de servicio y/o atención en las tiendas de comercialización de productos; pero sobre todo como comerciantes y/o vendedoras de productos en, y desde, los mercados más populares hasta los mercados ubicados en las zonas residenciales; pero al mismo tiempo como sujeto social que moviliza fuerza de trabajo en el área rural en las labores que le implican a esta zona no le es ajena; finalmente en “instituciones laborales-profesionales relevantes” de la vida publica y privada.
Otrora no se hubiera imaginado la participación significativa de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” como tal en espacios públicos y privados relevantes como en las instituciones del Estado, en la Cámara de Diputados y/o Senadores; o las instituciones que se descentralizan del Estado como el Gobierno Municipal de La Paz, y con más vigencia en los medios de comunicación, y pienso con más insistencia en los sindicatos de los mercados, pero cómo pasar inadvertida la participación –en este año– de la chola paceña por la Corte Superior de Justicia del Distrito de La Paz con el cargo de Juez Instructor –específicamente para la región de los Yungas– estamos hablando de la señora Amalia Morales Rondo de profesión abogada, con una experiencia de más de 12 años, es una situación particular, relevante pero ejemplificadora de cómo la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”
actualmente se posiciona y/o incursiona en “instituciones laborales-profesionales relevantes” de nuestra sociedad.


Nuestro objeto de investigación: el nuevo status social de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”.
Desde estas puntualizaciones previas podemos especificar que nuestro sujeto social de investigación es aquella “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” (con sus respectivas características socio-culturales: o su “habitus de chola paceña”) que se caracterizan por (el hecho social) de desenvolverse en “instituciones laborales-profesionales relevantes” que en los últimos tiempos en definitiva origina (el qué, nuestro objeto de investigación) el analizar la producción de un NUEVO STATUS SOCIAL, que genera una nueva forma de concebir (conceptuar) a la “chola paceña mestiza” como a la “chola paceña urbana”, que –según el aná-lisis pertinente– no se expresa simplemente en la “fachada personal” si no que se toman en consideración otros antecedentes que le competen (actualmente). Dos fenómenos sociales [la “chola paceña mestiza” como la “chola paceña urbana” y las “instituciones laborales-profesionales relevantes”] que generan que reflexionemos, analicemos para que posteriormente dilucidemos la producción de un nuevo status específico, un status social que –por una parte, a la par de nuestro objeto de investigación central– se traduce en la propia vestimenta y –por otra parte– en los nuevos elementos que adjunta (la chola paceña) en su presentación en la vida cotidiana.
Puntualizando la sugerencia de la idea de la “fachada personal de la chola paceña” que implica tres fenómenos sociales puntuales, los desglosaremos de la siguiente forma. El primer tema que no podemos pasar por alto, es la incorporación (el uso) de los maquillajes por parte de la chola paceña ya no simplemente en y por las necesidades más “formales” que demanda
el espacio de trabajo: si no una incorporación del maquillaje en el semblante de la chola paceña en circunstancias sociales más lúdicas y de la vida cotidiana (como festividades, principalmente; acontecimientos sociales privados; etc.) como una manera mas de reafirmar el status social que ella posee. El segundo tema tiene que ver con la moda actual que se refleja en la vestimenta con la que se engalana la chola paceña: una ropa que implica adquirir las telas –para la manta, la pollera, las enaguas, las blusas– fabricadas en el exterior, como en el contexto artesanal boliviano, que presentan ciertas peculiaridades novedosas, exclusivas año tras año para que las chola(s) paceña(s) la(s) presente(n), principalmente, en La Entrada Folklórica del Señor Jesús del Gran Poder y en la Festividad de la Virgen del Carmen, de la zona 16 de julio, atuendo(s) que por otra parte también es –o son– presentado(s) en las “instituciones laborales-profesionales relevantes” que guía la reflexión por destacar una “moda particular” para cada una de las “cholas paceñas mestizas” y las “cholas paceñas urbanas” que se sitúan en estos espacios de trabajo, sumándose a todo lo anterior los estilos de zapatos y sombreros con estilos particulares. Finalmente, la tercera puntualización, una última moda en las joyas que mandan a realizar las cholas paceñas a los orfebres de acuerdo a las exclusividades conceptuales que se quieren reflejar a la hora de usarlos. Una fabricación exclusiva, distinta que se explicita en la orfebrería de la chola paceña (inverso a la producción extranjera de las telas para chola) que involucra la habilidad creativa y productiva de orfebres nacionales (bolivianos), paceños, pero que al mismo tiempo –orfebres– que toman en consideración los inventos, los significados que las propias “cholas paceñas mestizas” y las “cholas paceñas urbanas” crean para un conjunto exclusivo de joyas personales, que desde otro punto de reflexión son las necesidades simbólicas de distinción y consumo cultural propio de las cholas paceñas que se destacan en estas instituciones laborales.


Marco teórico conceptual versus los datos empíricos de la investigación
Una de las primeras nociones conceptuales que debemos de tomar en cuenta es la idea del mestizaje. Para el contexto social actual, y en particular para el contexto de la “chola paceña mestiza” y también para la “chola paceña urbana”, nos parece pertinente, significativo y concreto la noción que lanza Peredo Beltrán sobre la temática del mestizaje, a saber que:

«... cuando hablamos de mestizaje cultural, lo hacemos desde la perspectiva de las concepciones pluralista y hegemónica: pues asumimos que en nuestra sociedad existen diferentes códigos de comportamiento y sistemas de valores que se interrelacionan entre sí en el marco de relaciones de dominación de una pretendida cultura dominante (la occidental), con una cultura dominada (la andina), generando subculturas y contraculturas en los poros de la sociedad que pueden constituirse o no en referentes contestatarios a lo dominante.» (Peredo, 2001: 29.

Es pertinente que sugiramos la denominación “chola paceña mestiza” como “chola paceña
urbana” por que son dos especies de subculturas sociales por el hecho de que adoptan una
serie de características del mundo moderno (o de la cultura occidental) en relación con los
propios orígenes culturales que posee (el idioma aimará, y otros). Para el caso concreto de
la investigación que realizamos la “chola paceña mestiza” como la “chola paceña urbana” fundan el hecho de poseer en alguna medida compartido un “habitus de chola paceña” al mismo tiempo que se posicionan, o se involucran, en las “instituciones laborales-profesionales relevantes”, hace no poco tiempo espacios exclusivos para personas y grupos sociales exentas o fuera del alcance del circulo social femenino de la chola. Adoptando ciertas particularidades en su “fachada personal”, ya no propios o exclusivos, de las señoras de vestido: los maquillajes, que hacen un nuevo concepto de ella. Al mismo tiempo destacándose en sus joyas, diseños (imágenes) propias de la modernidad, sin dejar de lado los estilos coloniales que se continúan elaborando. Y que no decir de las telas, paños, o lienzos de los que se confecciona la vestimenta de la “chola paceña mestiza” y de la “chola paceña urbana”, telas importadas de otros países, pero con las mismas imágenes de flores o plantas, aves, que les caracterizo y les caracteriza en la actualidad.
Si hace más de cien años las joyas de las cholas paceñas hacían referencia exclusiva a diseños e imágenes como aves, plantas, ramas, o flores, en la actualidad las joyas incorpora en sus diseños a otras imágenes que ya se hallaban presentes en la naturaleza pero que no eran tomados en cuenta, pero que en la actualidad son reproducidos en las mismas joyas, como ser: el mundo, animales que guardan un significado especial y particular (como el elefante: que trata de reflejar precisamente la danza pesada de la morenada o desde un punto de vista metafórico el capital económico encumbrado con el que se viste la chola paceña), fenómenos celestes como el sol o la estrella, o el signo del dinero de otro país, etc. evidentemente encontramos innovación (en el proceso de fabricación) que implica mayor complejidad pero al mismo tiempo hallamos incorporación de nuevos elementos en el diseño de las joyas.

El nuevo status social de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” desde la perspectiva de Niklas Luhmann
La siguiente perspectiva teórica nos posibilitará tener un punto de vista (en dirección de identificar el NUEVO STATUS SOCIAL DE LA “CHOLA PACEÑA MESTIZA” Y LA “CHOLA PACEÑA URBANA”) científico, sistémico para comprender nuestro objeto de investigación desde el punto de vista teórico que Niklas Luhmann posee: que desde la sociedad en su generalidad desciende a lo más particular del sujeto inmerso en la misma colectividad. Luhmann conceptualiza la idea de sistema como:
«...un conjunto de elementos interrelacionados entre sí, cuya unidad viene dada por la
interacción de estos elementos y cuyas propiedades son siempre distintas a las de la suma
de las propiedades de los elementos del conjunto...» (Luhmann, 1996: 17.

Entonces como uno podrá apreciar: para el grupo social de la “chola paceña mestiza” como para la “chola paceña urbana”, ambas contemporáneas, éstas poseen un conjunto de elementos que se relacionan entre sí, la “chola paceña mestiza” como la “chola paceña urbana” poseen un capital social, (una “unidad” mayor) como producto de los diversos elementos (o sub-capitales) de los cuales se hallan imbuidas o con los que tiene contacto, que llegan a producir un concepto, un capital, más cabal de estas mujeres. Un punto de vista real es nuestra argumentación, cuando Elizabeth Peredo Beltrán destaca en su investigación de las RECOVERAS DE LOS ANDES que: simplemente realizar una valoración que se asiente únicamente sobre las prendas de vestir que usan las cholas y las mujeres de vestido para definir un status dentro del mercado (por que la investigación de Peredo Beltrán se asienta en este espacio) no es suficiente “para marcar un status” entre ellas.
«...La pollera o el vestido, el tipo de pollera, asociados a otros factores como la antigüedad,
el dinero, el manejo del castellano, el color de la piel, las relaciones con clientes o sectores
de la clase media acomodada y otros constituyen combinados un elemento de diferenciación
y jerarquía dentro del mercado. Solos, en sí mismos, no tienen un valor absoluto dentro
de su propio mundo.»(Peredo, 2001: 111.)

En este sentido para el caso concreto de nuestra investigación: el NUEVO STATUS SOCIAL de la “chola paceña mestiza” como el nuevo status de la “chola paceña urbana” surge a partir de la relación que tiene con: las “instituciones laborales-profesionales relevantes” donde se desenvuelven (profesionalmente en la mayoría de los casos); en correlación con el capital cultural o el “habitus de chola paceña” que comparten en alguna medida; adjunto a la utilización de las joyas y el capital económico pudiente como marco referencial (producto del espacio laboral); a lo cual se complementan los elementos del maquillaje y la moda en su vestimenta. Todos estos aspectos enumerados tienen que ser reflexionados, exactamente, desde el punto de vista sistémico, por que la “chola paceña mestiza” como la “chola paceña urbana” si hacen uso (y gustan) de la última moda en las joyas y la vestimenta; adjunto a la utilización de los maquillajes; es precisamente por que se desenvuelven  en ciertos espacios sociales, espacios sociales que albergan una nueva forma de conceptuar a la “chola paceña mestiza” y a la “chola paceña urbana”, un capital social producto de muchos otros elementos particulares que se suman, se complementan, en su propio ser. Un claro ejemplo de esta situación se presenta en la Elección de la Cholita Paceña que lleva a cabo La Oficialía Mayor de Culturas. En el momento de la elección de la futura Cholita Paceña se evalúan cualidades como: la belleza que desprende la chola; su gracia a la hora de danzar en la pasarela; lo autóctono de ser una chola autentica y no una “chola circunstancial” en su modo de vestir y ser; a lo anterior, su particularidad de comprender y hablar la lengua aimará; etc.; etc.; etc. son todos los elementos de su entorno que se toman en consideración para ubicarla en un nuevo status social: la de Cholita Paceña, por ejemplo.
El NUEVO STATUS SOCIAL, de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, tiene
que ser producto (no únicamente desde el punto de vista de la utilización de las joyas) también se tiene que tomar en consideración la formación académica que adquirió en las instituciones de formación profesional. Aclarando un poco la noción, en el párrafo anterior destacamos la idea del “habitus de chola paceña” como aquel fenómeno social que involucra los distintos “habitus” sociales que pueden producir y reproducir tanto la “chola paceña originaria” o la “chola paceña mestiza” como la “chola paceña urbana” y la “chola circunstancial”, por que no debemos de olvidar que la posición social que encierra la chola proviene de todos estos aspectos: un status social producto de la importancia de todos esos factores que son posibles de sintetizarse en un“habitus de chola paceña” a manera de un producto social que reproduce un aspecto socio-cultural cualitativo específico de la realidad paceña (nacional, incluso internacional).

¿Se puede hallar una identidad unidimensional o una identidad pluridimensional?
En concordancia al tema del mestizaje, y más concretamente al punto de vista teórico sistémico de Luhmann, además, ¿podemos llegar a identificar la noción, o un tipo particular de identidad para la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”? Una idea de identidad que, desde el punto de vista del autor Stuart Hall, se puede destacar de la siguiente forma

«... El concepto de identidad aquí desplegado no es, por lo tanto, esencialista, sino estratégico
y posicional (...) en los tiempos de la modernidad tardía, están cada vez más fragmentadas y fracturadas; nunca son singulares, sino construidas de múltiples maneras a través de discursos, prácticas y posiciones diferentes, a menudo cruzados y antagónicos. Están sujetas a una historización radical, y en un constante proceso de cambio y transformación...»(Stuart
Hall, 2003: 17.)

Introducimos esta cita como preámbulo explicativo, al tema de la identidad, por que recisamente hallamos en nuestros sujetos de investigación (la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”), un cuerpo en el cual convergen distintas practicas de uso, respecto: materiales, objetos, vestimentas, adornos, status y roles que connotan la identidad de la chola paceña. Un cuerpo, un sujeto social que crea problemas a la hora de conceptualizarla, cuando se trata de hallar una identidad única en ella. Por esta razón hallamos un proceso de identidad dentro de un marco cultural en constante transformación: adopción de bienes, objetos (cosméticos), status y roles en la corporeidad de la “chola paceña mestiza” y “chola paceña urbana”, pero al mismo tiempo, hallamos, el mantenimiento de algunos rasgos y/o peculiaridades en su indumentaria que se mantienen desde hace bastante tiempo, con sus propias peculiaridades en la actualidad, pero por otra parte también evidenciamos la perdida
(la extinción) de otros aspectos que le caracterizaban a la chola desde los momentos de la colonia. En este sentido estamos hablando exactamente de una identidad “fragmentada y fractura”, por una parte, de lo tradicional, producto de “una historización radical” en procesos de transformación.
Una “historización radical” de la chola paceña, que implica el atarse a maneras, formas, modos de vestirse que sobrevive de una larga data no muy bien precisa, frente a maneras, formas o modos de hacer más bella su presentación en la actualidad en su propio estilo de vestirse, adjuntándole elementos que limpian, colorean, suavizan, protegen y embellecen la imagen que desprende la chola en su presentación: elementos de la propia modernidad a los cuales se accede y que en el pasado (pensamos de manera hipotética) eran restringidos solo al uso de las “damas”, “señoras”, “señoritas”, de vestido.
Desde estos puntos de vista no nos hallamos, ante la negación de la identidad tradicional u originaria que podemos hallar en otros espacios socio-culturales que respecto al tema podemos definirlo como la “chola paceña originaria” con su correspondiente “habitus”, pero sí
hallamos en el contexto urbano un concepto mas de la identidad de la “chola paceña mestiza” y “chola paceña urbana” que domina (que mínimamente tiene conocimientos de) las pautas (patrones) de comportamiento o conductas que imperan en la actual sociedad urbana a la par de otros tradicionales en el área rural.

Los “espacios sociales diferentes de acción”

Clarificando un poco los objetivos específicos de la investigación respecto la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” respecto la moda en el ámbito de la presentación en la vida cotidiana y en momentos determinados: la presente investigación halla los “espacios sociales diferentes de acción” que va de la mano con los “momentos circunstanciales” donde se desenvuelve nuestro sujeto de averiguación. Los “momentos circunstanciales” que tienen que ver, principalmente, con las festividades folklóricas [que se dan en la ciudad de El Alto y la ciudad de La Paz (como la Festividad de la Virgen del Carmen –Entrada Folklórica 16 de Julio– y la Entrada Folklórica del Señor Jesús del Gran Poder, y un largo etcétera)] que se ajusta (n), precisamente, al hecho de que existen mujeres (de vestido) hijas de cholas, y toda mujer en particular de vestido, que se viste de chola únicamente para acontecimientos folklóricos. No son fenómenos sociales problemáticos desde la perspectiva teórica de E. Goffman, ya que la cuestión de la presentación de la última moda en cuanto a vestimenta, en vigencia, o su puesta en escena como lo comprendería Goffman,  que también trae a colación el hecho de poder crear una distinción precisa entre una “chola circunstancial” y en el mejor de los casos frente a una “chola paceña urbana”, puede ser dilucidado desde la perspectiva de LA PRESENTACIÓN DE LA PERSONA EN LA VIDA COTIDIANA
A este respecto es E. Goffman quien destaca que el “medio” proporciona el normal flujo de la acción del ser humano, al mismo tiempo que:
«...Solo en circunstancias excepcionales el medio se traslada con los actuantes; vemos esto en el cortejo fúnebre, el desfile cívico y las fantásticas procesiones que integran el quehacer de reyes y reinas...» (Goffman, 1994: 34.)
El hecho de que el “medio” acompañe al actuante (en este caso la presentación folklórica de la danza de la morenada en o de una determinada fraternidad; la misma disposición de los bailarines; las peculiaridades de la banda de música; la misma disposición del publico como observadores; etcétera. O en el mejor de los casos que el “medio” llegue a estar constituido por el espacio laboral –la oficina, la habitación, el ambiente más todas sus características– respecto la actuación de la chola paceña) no atañe mayores dificultades desde la perspectiva de su actuación. Desde este punto de vista anterior el “medio” al constituirse en el espacio donde el actor expresa una serie de expresiones; actuaciones o acciones, la “fachada personal” agrega otros elementos que hacen más comprensible, más favorable, la actuación o expresión del actor, esos otros elementos que acompañan al actuante pueden estar compuestos por:
«...las insignias del cargo o rango, el vestido, el sexo, la edad y las características raciales, el tamaño y aspecto, el porte, las pautas de lenguaje, las expresiones faciales, los gestos corporales y otras características semejantes...» (Goffman, 1994: 35.

Unido al “medio”, la “fachada personal” problematiza ya no simplemente la actuación del actor, en este caso la actuación de la “chola paceña mestiza” y “chola paceña urbana”, más bien se desemboca en una contrariedad más profunda, a saber, el tema de la “apariencia” de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” que son comprendidas desde diferentes puntos de vista parciales por parte de la sociedad, más concretamente del publico observador (que se puede hallar en un acontecimiento folklórico, en una situación determinada o en un camino cualquiera). En este sentido muchos de los aspectos y/o características que Goffman atribuye a la “fachada personal”, para el caso concreto de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” pasan desapercibidos que por ende crean el otorgar a nuestros sujetos sociales de investigación un inexacto “status social” concebido solo como parte de la “apariencia”. Por que según Goffman la apariencia:
«...se refiere a aquellos estímulos que funcionan en el momento de informarnos acerca del status social del actuante. Estos estímulos también nos informan acerca del estado ritual temporario del individuo, es decir, si se ocupa en ese momento de alguna actividad social formal, trabajo o recreación informal, si celebra o no una nueva fase del ciclo estacional o de su ciclo vital...» (Goffman, 1994: 36.)

Con toda esta reflexión anterior se puede argüir que, la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, por una parte, no pueden portar explícitamente todos los elementos que le atañen a su “fachada personal”, pero es justamente todos esos elementos constitutivos de su “fachada personal” en la actualidad que al pasar desapercibidos no permiten vislumbrar la real “apariencia” de la chola paceña actual, reflejado en: un nuevo “status social” que pensamos esta en proceso de avance. Y son justamente esos elementos de la “fachada personal” como el cargo que ocupa en una “institución laboral-profesional relevante”; la vestimenta de última moda que porta; el nivel de formación académica-profesional; el “habitus de chola paceña” y otros elementos mas que nos deben de procurar identificar las distintas variables de cholas paceñas, y  para el caso puntual de nuestra investigación sobre la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” como dos grupos actuantes que de muchas formas llegan a sintetizar una apariencia precisa, sin dejar de lado la, evidente, posibilidad de compartir particularidades de su “apariencia” o de los elementos de su “fachada personal” con sus paisanas. Por que la reflexión contraria, no sistémica, nos posibilitara también identificar espacios y tiempos variables de presentación de la chola, por tanto, actos y/o acciones diferentes lo que nos conduce por identificar “fachadas personales variables” de la chola paceña.

Y es precisamente ésta, otra de las ideas la que debe de guiar esta investigación. Un sujeto social llega a realizar diferentes actos, acciones en un mismo espacio social o en diferentes contextos espaciales –“medios o escenarios”– pero en diferentes tiempos: esto quiere decir que en un determinado momento la persona llevara a cabo una acción específica diferente respecto otra acción que puede llevar a cabo en otro momento (respecto del tiempo): lo cual implica la presentación de una “fachada personal particular” para cada espacio social de desenvolvimiento respecto la actividad que tiene que llevar a cabo, en otras palabras: la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” presentaran dos o tres “fachadas personales” o más en diferentes espacios sociales y en diferentes tiempos y/o momentos de su vida, lo cual nos guiara por la problematización conceptual y empírica sobre como definir empírica y conceptualmente a la “chola paceña mestiza” y a la “chola paceña urbana”. Dos grupos sociales concretos que no concentraran toda nuestra atención, por que para fines de comprensión sobre qué es lo cualitativo de lo tradicional que poseen, también tendremos que dar, no un bosquejo si no, una definición también empírica y conceptual sobre cómo se concibe a la “chola circunstancial” y principalmente a la “chola paceña originaria”.
A manera de ejemplo la investigadora Peredo Beltrán reflexiona una situación importante, respecto nuestra idea anterior de espacios y tiempos diferentes de acción:
«...Aunque durante el trabajo la mayoría usan mandil y una gorra blanca en forma de boina, que de alguna forma las uniforma, existen diferencias visibles en cuanto a la indumentaria: entre aquellas cholas con puestos fijos es más frecuente el uso de joyas, vistosas polleras, mantas y sombreros de calidad en contraste con los atuendos más sencillos y humildes de las senteras o vendedoras ambulantes.»
Para la idea que nosotros queremos plantear, la idea de “espacios sociales diferentes de acción” (de trabajo) desde: una oficina particular dentro del GMLP; un programa de filmación; un aula en la universidad; un local de eventos sociales; un espacio festivo folklórico; un puesto de venta en el mercado; u otro espacio, implica la adopción de una “fachada personal” acorde al espacio y a la actividad en la que se halla implicado el sujeto. Lo cual no merma lo cualitativo de poseer una “habitus de chola paceña”, mas bien abre la posibilidad de adjudicar “fachadas personales variables” a un mismo sujeto social en diferentes contextos, en consecuencia diferentes “habitus”. Pero al mismo tiempo se problematiza el hecho de identificar exactamente la “ultima moda” en la vestimenta de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, sobre todo para el área urbana, o sea, ¿cuál de las “fachadas personales variables” posibles de presentación es la “última moda” de la vestimenta que presenta la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” en todos los “espacios sociales diferentes de acción” mencionados al principio del párrafo?, pero principalmente en las “instituciones laboralesprofesionales relevantes”.

Y precisamente una de las otras categorías que involucra una problemática conceptual en el tema de la vestimenta de la chola paceña, a saber, la palabra moda. Sin antes tomar en cuenta las consideraciones conceptuales que otros autores y/o investigadores sociales puedan tener respecto el término, nosotros pensamos, primeramente, que el término moda atañe problemáticas desde diferentes ángulos respecto a la “chola paceña mestiza” y a la “chola paceña urbana”.
El primero. La moda asociada, comprendida, con el tema estricto del material y los estilos y/o diseños de la vestimenta actual (ya en las últimas festividades folklóricas y posteriormente en la vida cotidiana o las “instituciones laborales-profesionales relevantes”) ropa con las que se viste la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, sea ésta adolescente joven o adulta. Una moda que fuera, independientemente, de comprenderla del gusto o “habitus” de quien la usa, la moda se pone a disposición en las mejores tiendas de traje de chola paceña, en otras palabras nos estamos refiriendo, hablando de la moda desde un punto de vista estéril, sin vida, únicamente la ropa como un objeto material, que hasta su adquisición no adquiere un significado simbólico.

La segunda consideración. Tiene que ver con el tema generacional de niñas, adolescentes, jóvenes y adultas  “cholas paceñas mestizas” y las “cholas paceñas urbanas”, que, asociadas al tema de la moda conlleva a otras consideraciones sobre la moda en su vestir. Cabe preguntarnos ¿es pertinente reflexionar sobre una moda para niñas cholitas, o una moda para adolescentes cholitas, de una moda para jóvenes cholitas, y en particular de una moda para cholas adultas? Y al mismo tiempo es pertinente hablar ¿de un “habitus” particular para cada una de estas etapas etarias? Si a este respecto consideramos en alguna parte de la investigación la distinción en la forma de referirse respecto su edad, a una chola y/o cholita respecto de otras, lo que al mismo tiempo, evidentemente, se traduce en el tema de la vestimenta, entonces es necesario hablar de distintas modas y de “habitus” respecto la etapa etaria en la que se halla una cholita o “chola paceña mestiza” y una “chola paceña urbana”. Esta segunda consideración tiene que ver básicamente con el tema de qué moda y/o cómo viste la chola paceña respecto un “habitus” incorporado en ella que difiere respecto cada etapa etaria, una situación muy distinta a la primera problemática, por que en este caso es el cuerpo vivo de la mujer (y propiamente el cuerpo de la mujer “chola paceña mestiza” y el cuerpo de la “chola paceña urbana”) junto a la vestimenta que generan una moda viva ( no yerma). Lo cual generaría, en palabras de Simmel, para el tema específico de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, respecto su etapa etaria, la:

«...ocasión a distinguirse, a subrayar la personalidad mediante un atuendo individual.»(Simmel, 1924: 91.)

La moda de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, un fenómeno multidimensional

Finalmente iniciamos las consideraciones respecto, uno, de los objetos específicos de análisis respecto la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, para concluir el entendimiento que se debe de tener sobre la última moda en la vestimenta y los otros elementos que se complementan.
Uno de los autores que problematiza la idea de moda es Jorge Simmel, en su texto FILOSOFÍA DE LA COQUETERÍA, FILOSOFÍA DE LA MODA, LO MASCULINO Y LO FEMENINO, EL ASA – LAS RUINAS, recalcando que, el primer deseo humano que tiene que ser destacado, para comenzar a hablar de la moda, es la imitación: una imitación que puede trascender significativamente cuando el sujeto le puede adjudicar un contenido simbólico particular (pudiéndose hablar a este respecto de un “hombre teleológico” según el autor), pero ese no es el caso, el caso es que el hombre imitador imita “porque los demás obran así” destaca Jorge Simmel. En este sentido la moda primeramente debe de ser entendida como algo general, que según el autor se reduce a un “mero ejemplo de una regla” pero que de todas formas crea diferenciación, distinción, aspectos que se acentúan principalmente en “la variación de sus contenidos”. Simmel a la par matiza que: la moda por otra parte es un signo de distinción para las clases sociales superiores, clases superiores que rehuyen usar X objeto de moda en el momento en la que las clases sociales inferiores inician su utilización: una moda que por tanto se convierte en un medio para generar “paridad con la capa superior” por parte de la clase social inferior, o demás, clases sociales.
Por otra parte Simmel señala que:

«...Del mismo modo, el marco de un cuadro da a la obra de arte el carácter de un todo unitario, orgánico, que forma un mundo por sí, y, a la par, actuando hacia fuera, rompe todas sus relaciones con el espacio en torno...» (Simmel, 1924: 62)

Para el tema de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” el único “marco” de referencia simplista y/o tradicional que la sociedad e instituciones sociales poseen, la cual al mismo tiempo las iguala a todas a un “mismo rango social en un determinado espacio y tiempo”, es la vestimenta, “marco” unívoco que en cierta medida va desapareciendo. Una vestimenta que es el principal medio por medio del cual, según lo comprendería Simmel, todas las mujeres (paceñas y no paceñas) en general adquieren “paridad” entre ellas, una “paridad” más destacada, más visible, en los momentos festivos y/o folklóricos: mujeres de vestido que se visten de “chola circunstancial”; “cholas paceñas urbanas” que son hijas de cholas campesinas y/o mujeres emigrantes del área rural; o “cholas paceñas originarias” del área rural que emigraron al área urbana, que luego se constituyen en “cholas paceñas mestizas”: son sometidas a un “mismo rango social en un determinado espacio y tiempo” solo a partir de la vestimenta. Pero más halla de la vestimenta existen otros contenidos que procuran signos de distinción en la “chola paceña mestiza” y su coetánea la “chola paceña urbana” (por que no debemos de olvidar que cada “obra de arte” consta de más peculiaridades en su interior como: el estilo artístico; la técnica utilizada; el mensaje que se quiere representar; etc.) pero para el caso de nuestro sujeto de investigación: los estudios realizados, el origen social, el espacio laboral relevante, etc., son los otros elementos de fondo que deben de procurar una nueva noción de referencia hacia la chola paceña, más sistémico, más innovado.
En resumen Jorge Simmel concluye señalando, como se habrá podido apreciar con todas las referencias que a él hacemos, la siguiente noción en concordancia con el autor Mario Margulis (ultimando inicialmente por una parte sobre el tema de la moda) que:


«La moda puede, aparentemente y en abstracto, recibir en sí cualquier contenido. Cualquiera forma concreta de traje, de arte, de maneras, de opiniones, puede ponerse de moda...»(Simmel, 1924: 114.)
«La moda no se limita a la vestimenta, consiste en una lógica temporal que regula los cambios y los reemplazos en las preferencias de los sujetos sociales. Es un fenómeno complejo que se manifiesta en muy diversas expresiones de la vida social, no puede reducirse únicamente al ornato indumentario, aunque sea éste el soporte con el que habitualmente se la suele asociar y también el ámbito en el que tuvo origen como patrón de conductas...»(Margulis, 2000: 134.)

Desde éstos puntos de vista es justo y necesario hablar de la moda de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, no en sentido estricto de la vestimenta, si no hablar de la moda de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” actual en términos –por una parte– de su vestimenta (como uno de los signos de su distinción); de la mano con la reivindicación cultural como sujeto social poseedora de un “habitus de chola paceña”; anexa a la posibilidad democrática de beneficiarse de la formación académica (del consumo académico de perspectivas teóricas y demás); finalmente vinculándose la posibilidad de situarse en “instituciones laborales-profesionales relevantes” (lo que refuerza y al mismo tiempo genera mayor legalidad a su existencia en el tiempo como sujeto socio-cultural). Toda ésta última referencia es de lo que se influye la“chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”. En resumen: en los últimos tiempos esta de moda que se continúe observando la vestimenta de la chola paceña, pero con sobre todo con aquellas mujeres que poseen –en cierta medida compartidos– los “habitus” correspondientes de una chola como tal, que logran continúan y acceden a la formación universitaria lo cual las catapulto a “instituciones laborales-profesionales relevantes”.
Podemos concluir hasta esta parte reflexionando la siguiente cita textual posterior a este párrafo que. La “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” al vestirse con la última indumentaria de moda –que a ella le compete– adjunto de un “habitus” tradicional y contemporáneo –que puede ser comprendido como una “competencia cultural adecuada”– como también tiene que ser comprendido como su acceso a los últimos conocimientos teórico-practico científicos, los cuales son posibles de ser utilizados en circunstancias concretas (como el trabajo o en sus relaciones sociales cotidianas informales) legitiman y perfeccionan más la condición de ser “chola paceña mestiza” y “chola paceña urbana”. En palabras de Margulis:

«La moda opera en el filo entre la legitimidad y la exclusión. Para emitir los mensajes apropiados se requiere poseer no sólo los recursos económicos necesarios, también hace falta –en cada contexto social– tener incorporada la competencia cultural adecuada, que permita emplear con pleno derecho esos bienes que se pueden adquirir de hecho. La moda requiere bienes y destrezas. Poseer los recursos no es suficiente, el sujeto de la moda debe también disponer de las habilidades y condiciones “aceptables” para que su mensaje sea eficaz.» (Margulis, 2000: 139.)
“Mensaje” que en definitiva seria la conceptualización de un NUEVO STATUS SOCIAL de la
“chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”

Por tanto, estamos hablando de una moda actual de la chola paceña en estos últimos tiempos (de un satélite natural más dotado de hermosura en el firmamento espacial) gracias a muchos hechos que confluyeron para que se genere tal distinción (debido a que coincidieron varias situaciones espaciales para que se genere tal notoriedad).
La segunda noción que debe de guiar la comprensión es, consiguientemente, que la moda:

«...Como tal está signada por la actualidad: se trata del constante predominio de lo reciente
sobre lo antiguo, del encumbramiento de lo novedoso sobre lo pasado. La moda afirma la
producción de diferencias...»(Margulis, 2000: 134.)

O como lo manifiesta Simmel:
«...del comienzo y del fin, del llegar y del irse. (...) el atractivo de un comienzo y un fin simultáneos, de la novedad y al mismo tiempo de la caducidad. (...) si no que es ella a un tiempo ser y no ser...»(Simmel, 1924: 79.)
Y es precisamente lo que sucede con el tema de la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana”, y la idea de lo nuevo versus lo viejo, ó, lo actual contra lo pasado que la “chola paceña mestiza” y la “chola paceña urbana” reproduce y produce en su manifestación socio-cultural.
La “chola paceña originaria” imbuida de un “habitus” tradicional que se reproduce y produce
en el área rural. La “chola paceña urbana” influida –como lo diría Peredo Beltrán de mayores
“códigos de la sociedad criolla” urbana– de “habitus” urbanos conocidos y manejados: una “chola paceña urbana” que nacida en la metrópoli pero siendo hija de una primera o segunda generación de emigrantes y/o cholas originarias continua reproduciendo y produciendo algunas peculiaridades originarias –superficiales– a la par de otras peculiaridades modernas, “chola paceña urbana” que en alguna medida puede ser identificada con las “cholas circunstanciales”.
Finalmente la “chola paceña mestiza” que combina y produce unos “habitus” urbano-rurales,
que conoce códigos culturales rurales y urbanos, utilizando bienes materiales urbanos y rurales, una “chola paceña mestiza” que tiene sus antecedentes en la “chola paceña originaria” que mediante la emigración del ámbito rural al ámbito urbano traslada todo un bagaje de “habitus” ancestrales. Una “chola paceña mestiza” que parecería lo más observable, lo más próximo en esa combinación dual: lo nuevo y lo viejo, ó, lo actual y lo pasado en desmedro de lo ancestral, según como lo aprecia Mario Margulis entre la paradoja viejo y nuevo:
«...Su carácter cambiante y su temporalidad fugaz expresan en la sociedad actual una tendencia profundamente antitradicionalista: prevalece la innovación y simultáneamente se desencanta y trivializa lo sacralizado por las costumbres. Por eso encuentra más obstáculos para su desarrollo –como fenómeno generalizado– en sociedades signadas por la tradición, en las que innovación es resistida.»(Margulis, 2000: 134.)



 
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