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Gabriela Quispe

Soy Gabriela Rossi Quispe Condori. Nací el 9 de febrero de 1989 en La Paz. Estoy terminando la carrera de comunicación en la Universidad del Valle. Soy Soltera, hincha de la selección y mido 1.65 m. Estoy como co-productora de la revista Hola País y periodista de las unidades móviles de la ciudad de El Alto (en PAT).


LG: ¿Cuál es tu mayor tesoro?

G: Mi mamá, es una mujer muy luchadora, gracias a ella soy todo lo que soy.
LG: Si volvieras a nacer, ¿qué cambiarías de tu vida?
G: Nada, a pesar de las debilidades, estoy cumpliendo satisfactoriamente todo lo que quiero, tanto en lo profesional como personal.
LG: Físicamente, ¿cambiarías algo?
G: Nada, tal vez ser un poquito más alta (sonríe).
LG: ¿Cuál es tu mayor fortaleza?
G: Mi familia, es mi mayor fortaleza que me ayuda a hacer todo, en especial mi mamá, ella es la que me empuja a todo
LG: ¿Cuál es tu mayor debilidad?
G: El amor, soy muy enamoradiza (sonríe), no soy de esas personas fuertes, un varón puede conquistarme rápido y trato de evitar eso y dedicarme al trabajo.
LG: ¿Qué es lo mejor que han dicho u opinado de ti?
G: Que soy una persona humilde, abierta, no soy creída, muchos dicen: “Ya está en la tele, se cree mucho, no va a saludar”, pero no soy así, destacan mucho que comparto con la gente y que me gusta reír.
LG: ¿Y qué lo peor?
G: Que en el trabajo soy muy dictadora (sonríe).
LG: ¿Tienes alguna manía antes de o para dormir?
G: Comer, me gusta comer, depende lo que me antoje, una lasaña, pizza, como de todo.
LG: Cómo te gusta dormir, ¿abrigada o liviana?
G: Liviana, con pijama y sin varias frazadas, muchos piensan que las mujeres de pollera dormimos con nuestras enaguas y no es así, tengo pijama (sonríe).
LG: ¿En qué piensas cuando despiertas?
G: En qué voy a hacer en la revista (Hola País), soy muy dedicada al trabajo.
LG: ¿Eres parte de las redes sociales?, ¿qué opinas de ellas?
G: Sí, son buenas por una parte, porque encuentras a personas, te enteras de cosas que no sabías y también son malas, porque ponen comentarios sin sentido y dañan a la gente.
LG: ¿Cómo te desenchufas de la rutina?
G: Yendo al cine, me gusta ver películas, sobre todo de comedia o de terror, que me encantan, también voy a pasear con mi mamá, mi familia y así olvidarme de las noticias, antes iba al cine cada fin de semana.
LG ¿Qué cosa nunca perdonarías?
G: La traición, para nada me agrada.
LG: ¿Cuál ha sido el día más triste de tu vida?
G: El día que falleció mi compañera Analí Huaycho.
LG: ¿Qué haces cuando reniegas?
G: Lloro por la impotencia y me dicen: “Lloras porque eres una maricona”, pero no, cuando reniego, reniego y ya no aguanto y quiero reaccionar como otras personas que van a los gritos o se desfogan con la gente, pero yo lloro.
LG: ¿Cuáles son los defectos que te molestan de los demás?
G: Que no sepan asumir su culpa cuando la tienen, que sean perezosos, no me agrada la gente floja y chismosa.
LG: ¿Te consideras más una aventurera o conservadora?
G: Conservadora, todo lo hago planificado, sino no lo hago.
LG: ¿Cuál es el mejor consejo que recibiste?
G: De Eddy Luis (Franco), que soy una persona muy trabajadora y que lo siga siendo, que siga siendo una excelente profesional, que siga dedicada a mi trabajo.
LG: ¿Cuál fue tu derrota más grande y qué aprendiste de ella?
G: Por lo general todo lo que me propuse lo he ido logrando, pero lo que no me gusta son los concursos de belleza. Yo participé en el concurso de Cholita Paceña un año y por el hecho de que no parezca una cholita del campo, no me tomaron en cuenta y todos mis amigos estaba ahí, apoyándome y (los del evento) no se fijaron en eso. Ellos querían una cholita indígena, que sea del campo, en eso se fijaban mucho y esa derrota me ha dolido harto, ¿no?, el que me digan saliste finalista pero no ganaste y todos decían: “Cómo es posible que no haya ganado”.
LG: ¿Qué poderes mágicos te gustaría tener?
G: Ver el futuro para saber las cosas que van a pasar, quisiera tener un espejo mágico para saber qué hará otro canal (sonríe).
LG: ¿Cómo te gustaría que te recuerden?
G: Con mucha alegría.
LG: Si tendrías que ser otra periodista ¿quién serías?
G: Casimira Lema, es una persona muy audaz e íntegra.
EN POCAS PALABRAS
PAT: Una familia.
Unidades móviles: Un reto que cumplir.
Gonzalo Rivera: Mi admiración para él.
Canal 57: Gran experiencia.
El Alto: Ciudad hermosa.
Lidia Chaves: Gran ejemplo.
Inés Quispe: Mujer luchadora


EL DIARIO
Cholitas 21:23

Las cholitas magníficas

Buscan hacer de cholitas de pasarela otras magníficas y, de esa manera, una imagen modélica de mujer se replicaría de una región a otra del país, adaptada a su propio contexto, reproduciendo un prototipo que enmascara discriminación  con sus propias particularidades.
Ser magnífica fue, hasta hace poco, el principal modelo social a seguir para una mujer boliviana de ciudad, quiero decir, modelo difundido de todas las maneras en las esferas convencionales marcadamente clasistas y racistas. 
Ahora, en contraposición y como forma de reivindicación étnico-social que acompaña al proceso de cambio boliviano, se observa un empeño en resaltar otra figura destinada a ser ícono: la cholita, principalmente paceña.
Las Magníficas representan el arquetipo de la discriminación globalizada que afecta a una mujer normal: son, en general, de clase social alta; representan un modelo de belleza occidental racial blanco y minoritario en Bolivia; además refuerzan la cosificación del cuerpo de la mujer como objeto de disfrute masculino.
A las cholitas, históricamente despreciadas, explotadas, pisoteadas y ninguneadas por la sociedad criolla profundamente racista, se les busca colocar en espacios públicos para recuperar su dignidad, destacando sus fortalezas y habilidades, además de resaltar en positivo el llevar la vestimenta que las caracteriza. Es algo indiscutiblemente positivo.
Es negativo, sin embargo, que se haya optado por maneras patriarcales, formas que refuerzan la discriminación de la mujer en relación al hombre, para visibilizar a la mujer de pollera en la sociedad: hace unos años que se realza en La Paz el concurso de belleza Miss Cholita y hace poco se ha creado una agencia de modelaje para mujeres de pollera. Todo con bastante repercusión mediática. 
Los concursos de belleza son machistas y eso no importa, ni se cuestiona. Se crea un concurso específico para cholitas, con similares reglas "colonizadoras”. 
El modelaje de pasarela, por otra parte, es igualmente discriminador porque muestra un arquetipo único de mujer.
A las cholitas la característica de su vestimenta les da identidad y, ojo, otra mujer que no sea cholita no puede llevar polleras, a no ser que se "disfrace”. 
En artículos publicados sobre la creación de la agencia de modelaje, algunas de las modelos, estudiantes universitarias que no usaban polleras, se ven obligadas a justificar su origen: su madre o abuela son cholitas y, por eso, ellas recuperan ese derecho. Derecho que, por tanto, no tiene una mujer no indígena.  Se refuerza una discriminación étnica a la inversa.
También hay discriminación de clase en las pasarelas. Las cholitas modelos o concursantes de belleza no muestran el cuerpo, no hacen exhibición de carnes, sino que hacen ostentación de riqueza. Siempre se hace alusión al costo de su vestimenta y joyas. No todas las cholitas pueden costearse esa puesta. 
Un artículo habla de que con el modelaje se abre un espacio de valorizar a la chola en espacios antes negados; otro explica que la feminidad de la chola está en sus generosas caderas que sujetan la abundante pollera, que además de modelar con elegancia se les enseña a mirar, sonreír y coquetear como verdaderas cholitas, a los hombres, se entiende.      
Se conoce que las cholitas, mayoritariamente con niveles educativos básicos, son las que llevan la economía familiar y se hacen cargo de los hijos, son mayoría en el comercio informal del mercado interno y de la importación hormiga, además de ser las únicas mujeres que pueden estar en el servicio doméstico para el imaginario colectivo. Son mujeres muy fuertes.
Para estas mujeres, y otras, se podría crear otros espacios de visibilización, reconocimiento y formación. Los medios, por otra parte, podrían contribuir a no reforzar modelos machistas, clasistas y racistas.

Drina Ergueta es periodista.

Para estas mujeres, y otras, se podría crear otros espacios de visibilización, reconocimiento y formación. Pagina Siete
Cholitas 11:21

Mercedes Quispe, conductora aplaudida del PumaKatari

Su lema como chofer de bus es ser muy amable con los pasajeros, quienes le responden con la misma cordialidad. Es una de las dos mujeres que manejan los buses.

Parada en la 28 de Cota Cota, nítidamente señalizada con un cartel  que dibuja una P. Varias personas se concentran en este punto. Algunas portan  mochilas  estudiantiles, otras van más ligeras de equipaje. Esperan el bus PumaKatari.
Después de 20 minutos, de pronto aparece en el horizonte del asfalto uno de los novedosos buses que circulan por la ciudad desde hace unas semanas.  Está muy lleno y no para. 
Aun así,  no se borra la sonrisa de los futuros pasajeros, que rápidamente se disponen a bromear sobre las ganas que tienen de subirse a uno de los buses. El regocijo crece en el grupo cuando después de unos 10 minutos aparece un nuevo PumaKatari y está prácticamente vacío. 
Ahora sí, van subiendo en orden y con rostros de expectación, como cuando se estrenan unos zapatos nuevos. "Es la primera vez que nos vamos a subir”, comenta una pareja de estudiantes. Y no añaden más. En sus manos alistan el pasaje de dos bolivianos para acceder a un nuevo concepto del transporte en la ciudad. Se sienten satisfechos.   
Al volante, Mercedes Quispe. Una de las dos conductoras con las que cuenta el PumaKatari. Es una de las pocas mujeres que ejercen esta profesión en la ciudad. Recibe a los pasajeros también con una sonrisa, sin soltar  el volante que conducirá hasta llegar a la plaza Camacho, la última parada de la ruta de la zona Sur. 
Un torno de acceso se abre después de pagar al anfitrión y a  la siguiente misión: encontrar asiento. Con pasajeros de pie y sentados, el PumaKatari se llena después de varias paradas.
Félix Choque utiliza este medio de transporte varias veces al día desde que comenzó a funcionar. "Lo que más me convence es que tiene paradas fijas y va por rutas que evitan las trancaderas. Con este bus puedo gestionar mejor mi tiempo”, cuenta. 
Hay usuarios que afirman que en alguna ocasión les ha tocado esperar más de media hora en la parada, sobre todo en la franja horaria nocturna. Por el contrario, Choque asegura que nunca ha esperado más de 15 minutos.
Un acontecimiento hace que el anfitrión se levante rápidamente de su asiento: acaba de entrar al bus una mujer con su hijo en brazos. Se apresura a buscarle un sitio libre para que se siente. 
Continúa el recorrido. Una ruta completa desde Chasquipampa hasta la plaza Camacho demora en torno a 60 minutos, dependiendo del horario. "La conductora es precavida”, observa Choque. También reconoce que es la primera vez que se sube a un transporte público pilotado por una mujer. Le sorprende pero nada tiene de extraño. 
Como sus 248 colegas, la  conductora recibió varios cursos de capacitación para conocer las características y el funcionamiento del bus. Fue un requisito para pasar el  proceso de selección del  puesto de trabajo, con  el que confiesa que se siente "feliz y plenamente realizada”.
 Mercedes aprendió a conducir a los 15 años y  los pasados seis trabajó como taxista. Es la primera vez que maneja un bus.
Una de las pasajeras, Juana Mamani, no puede evitar el comentario: "¿Te has fijado que es una mujer la que conduce?”.  Y remata: "Ya era hora de que las mujeres demostremos todo lo que sabemos y podemos hacer, porque ya no estamos en la cocina, como nos decían antes”. 
También es la primera vez que se sube al bus PumaKatari y su conclusión es que "debería haber muchos más medios de transporte como éste, como  pasa en otros países”.
Llega el final del trayecto. Mercedes echa el freno de mano en la parada de la avenida  Camacho y antes de que comiencen a bajar los pasajeros se escuchan sus amables palabras de despedida: "Gracias, señores pasajeros, que les vaya bien”. 
Los pasajeros rompen en aplausos y agradecimientos para la conductora, que no tarda mucho en disponerse a recibir nuevos usuarios para retornar al punto de partida.

De taxista a chofer del PumaKatari
  Mercedes Quispe tiene 40 años y actualmente vive en Alto Sopocachi. Aprendió a conducir a los 15 años. "Siempre quise ser conductora”, reconoce la trabajadora que ha dedicado los últimos seis años a manejar un taxi. 
Por eso conoce a la perfección las principales carreteras, así como las dificultades que se presentan en las vías de circulación de la ciudad. "Conducir el PumaKatari es casi igual que manejar un taxi, aunque por las dimensiones del bus lo más complicado es cuando me encuentro con vehículos mal aparcados en las esquinas”, cuenta. 
Decidió vestir de pollera para llevar a cabo su trabajo "porque es mi forma de vestir y me gusta”.  Al día transporta a cientos de pasajeros en el PumaKatari. Su lema siempre ha sido la amabilidad y el servicio con el usuario. A cambio recibe la misma respuesta. Pagina siete

El auge de las cholitas

El término mismo en boca de algunos es despectivo: "cholas". Sin embargo, en una vuelta del destino, estas bolivianas están en la cresta de un resurgimiento que las ha visto transformarse de ser criadas de las clases medias, sistemáticamente estereotipadas y discriminadas, a tener influencia real en la economía, política y en el mundo de la moda.

Con sus altos bombines, faldas infladas y actitud coqueta, parecen salidas de un drama de época de la televisión de principios del siglo pasado, pero las cholas - o como se les conoce cariñosamente, cholitas - son una fuerza impulsora en la Bolivia moderna.
Hace apenas una década, a estas indígenas aymaras y quechuas -que pueden ser fácilmente identificadas por su elegante y distintiva indumentaria- les negaban la entrada a ciertos restaurantes, taxis e incluso a autobuses públicos.
No les permitían caminar libremente en la plaza central de La Paz, la Plaza Murillo, ni en los suburbios ricos como Zona Sur.
Eran predominantemente campesinas que habían emigrado a las ciudades y consideradas como de un estrato inferior, que debían quedarse en casa o trabajar como sirvientas o vendedoras ambulantes.
"Solían decir, '¡chola, no, no!' cuando intentamos ir a esos lugares", recuerda Carmen Mamani de Espejo, quien vende flores todos los sábados en el mercado Rodríguez de La Paz. "Ahora es mucho mejor para cholitas. Tenemos más confianza, podemos ir donde queramos".
La vestimenta cotidiana de Carmen es la clásica de cholita. Así la moda y las estaciones cambien, las cholas no se alejan del "uniforme", que consta de una falda de varias capas pesada con enaguas, un chal largo, un bombín equilibrado precariamente en la cabeza, joyas y pequeños zapatos sin tacón.
Valerie Salinas, quien escribió un artículo de investigación llamado "Chola paceña: ícono de la moda", dice que los españoles obligaron a los indígenas a adoptar ropa europea para "frenar sus aires subversivos".
"La chola era muy inteligente, llevó la carga de este vestido -algo que no le gustaba- pero lo moldeó a su gusto y al final la empoderó", asegura Salinas.
Aprovechando el gran cambio
Las cholitas siempre han estado orgullosas de su cultura, pero ahora han reclamado su imagen con una confianza que, en gran parte, proviene de un cambio social masivo.
Un aumento gradual de los movimientos populares en Bolivia -en su mayoría liderados por grupos de campesinos rurales- que culminó en la elección del primer presidente indígena del país, Evo Morales, 2005 ha sido acreditado con la transformación en curso del país.
Las mujeres y los pueblos indígenas han sido un enfoque particular de nuevas políticas y las leyes destinadas a acabar con el elitismo del pasado.
Aunque la pobreza y la desigualdad persisten, la economía boliviana está creciendo.
Con más dinero circulante y con muchas cholitas comerciantes, hay más dinero para gastar, y se nota.
En la pasarela
El cambio no es sólo económico, sino también de actitud social.
Hoy en día se ven cholitas estudiando en las universidades, trabajando en los ministerios del gobierno, bancos y oficinas de abogados y presentando programas de radio y televisión.
Y en escenas que eran inimaginables hace 10 o 20 años, hay desfiles de moda cholita y muestras cada vez más ostentosas de costosos vestuarios de diseñador de estilo chola en la vanguardia de festivales como el evento del año en La Paz: Gran Poder.
"Hace 10 años era casi imposible pensar que una chola podía ser abogada o un periodista, o estar frente de una cámara de televisión, presentando un programa nacional", dice María Isabel Córdova, que el año pasado creó una nueva revista para la Comunidad Aymara de La Paz.
"Aunque aún puede haber alguna discriminación, la chola está ganándose un lugar en la sociedad".
El que Córdova haya decidido su revista, "Ayni Sociales", es notable en sí mismo.
"La Comunidad Aymara tiene una vida social muy activa y es un mercado emergente económicamente. Pero dedicar una revista a mostrar el glamour de esta sociedad habría sido impensable en el pasado. Todo ha cambiado".
Tal ha sido la transformación que en los últimos meses se estableció la primera agencia de modelaje especiado en cholitas en La Paz.
Al timón está la formidable Rosario Aguilar, abogada, política y una apasionada promotora de moda y cultura cholita.
Cuando empezó a promover la idea de hacer desfiles de moda cholita hace nueve años, tuvo que luchar para convencer a la gente pues sentían que "nadie querría verlo," dice.
"Tuvimos que rogarle a los diseñadores que participaran. Les intimidaba, no sé si era miedo al rechazo. También era difícil alentar a las cholitas a ser modelos".
"Ahora tenemos una larga lista de personas que desean participar".
Hasta quienes no lo son
Y hay un detalle revelador: muchas de los modelos y las mujeres que se ven en fiestas y grandes eventos sociales no son cholitas "de verdad".
"Una verdadera cholita habla a aymara y lo trae de familia. Y sabe cómo vestirse. Por ejemplo, hay que ponerse la falda tiene bien alto para que el trasero se vea grande", explica la hija de 27 años de Carmen Clara Espejo Mamani.
Ella quiere tomar la identidad cholita de su madre y abuela en el futuro, pero la ropa puede ser muy costosa, así que está ahorrando para comprar su primer atuendo.
"Es bueno que algunas mujeres se vistan así incluso si no es real", opina Norma Barrancos Leyva, cholita y presentadora en la estación de lengua Aymara Radio San Gabriel. "Demuestra que hay orgullo en la pollera (falda chola), es parte de nuestra cultura e identidad de nuestro país".
Barrancos creció en un pueblo a tres horas desde La Paz. Su abuela le dijo que las cholas no podían ir a la universidad, ni ser profesoras ni ministras del gobierno. Ahora trabaja como periodista y se viste como una cholita todos los días, pues no hay ninguna razón para no hacerlo.
En el 2012 pasó un mes trabajando en BBC Mundo en Londres, con la ayuda de fondos caritativos.
"Me siento tan feliz de que tuve la oportunidad de hacer periodismo internacional, que no habría tenido antes. Las cholitas ahora ocupan un lugar en la jerarquía, tienen un valor".
Y ya es oficial. En octubre pasado el Consejo de La Paz aprobó una ley municipal declarando que la chola paceña (cholita de La Paz) era una parte central del patrimonio cultural de la ciudad. Añadió que la "ideología colectiva ha cambiado de (las cholitas) simplemente ocupando el mercado informal y el servicio doméstico" a tener roles en los ámbitos "políticos, medios de comunicación y negocios".
"Esta mujer, cuyo sello es una mezcla de dominio español y orgulloso americano original, está en auge", dijeron los políticos de la ciudad.
Fenómeno puramente femenino
Hay cholitas en toda Bolivia y los tipos de faldas y sombreros cambian dependiendo de la región.
En las ciudades, no hay ningún equivalente masculino; las cholitas casi siempre se verán en el brazo de un hombre vestido con ropa occidental.
En las zonas rurales, pueden verse algunos hombres usando ropa más tradicional, como ponchos y gorros de lana cubriéndoles las orejas (en los Andes), pero no es universal.
Las fiestas especiales son la excepción, pero en la vida cotidiana es un fenómeno femenino.
Las cholitas todavía ocupan ambos extremos de la escala social y económica, pero el equilibrio se ha desplazado.
"Por supuesto algunas siguen siendo pobres", dice la destacada diseñadora de moda cholita Limbert Cussi.
"Yo trabajo con cholas que tienen dinero. Ellas ya no venden en la calle; importan mercancía de China, Chile, Panamá y ganan mucho".
"La moda cholita de alta calidad puede ser muy costosa. Para las personas más ricas, entre más caro, mejor: un juego de joyas de oro para un gran evento puede llegar a costar US$18.000. Es una competencia".
Limbert diseña y hace sombreros de lana de vicuña para el sector exclusivo del mercado, así como chales para eventos especiales que pueden costar US$3.000 cada uno.
También creó y dirige el sitio web Cholita Paceña, que abarca moda y noticias y está en el segundo año de producción de un calendario cholita.
"Queríamos retar esa imagen de las cholitas como mujeres pobres rurales con bebés en sus espaldas".
"Antes, la gente no quería la vida chola para sus hijas y sus hijas no lo querrían para sí mismas. Ahora es al revés". B.B.C.

Cholita, Pepino y Ch’uta 2014 quieren rescatar añejas fiestas


Claudia Villegas, Iván Machicado y Marco Blanco encarnan a las figuras oficiales del Carnaval paceño 2014. Su misión, coinciden, es resguardar la tradición.

El Carnaval de La Paz ya tiene a sus tres personajes emblemáticos para esta nueva edición: Claudia Villegas,  de la comparsa Los Catedráticos, es  la Cholita; Marco Antonio Blanco, de la localidad de Caquiaviri, es  el Ch’uta;  e Iván Machicado, de la comparsa Los recordados ch’utas de antaño, es  el Pepino 2014. 
A los tres les une la pasión por las danzas y las tradiciones del Carnaval antiguo de La Paz. Por eso -  cuando sus nombres fueron elegidos entre los 25  candidatos que se presentaron  en la elección de los personajes del Carnaval paceño del viernes- se  esforzaron particularmente en presentar esos elementos añejos tanto en la vestimenta como en el estilo de baile carnavalero. 

Blanco viene directamente de Caquiaviri, el lugar de origen del ch’uta. En esta región paceña lleva ocho años bailando. Por eso sabe perfectamente que la danza del auténtico ch’uta, "la que bailaban nuestros abuelos”, consiste en no soltarse, llevar ojotas en lugar de botas y siempre con la máscara puesta. Comenta convencido que esta imagen es la que se debe potenciar. 
Tiene familiares en Caquiaviri y su actual pareja también procede de esta región. "En lo que llevamos de Carnaval, ella ya me ha visto bailar con dos cholitas y lo único que me dice es ¿Para qué me llevas?”, cuenta divertido.
Su verdadera  pasión por esta figura lo lleva a comprar  cada año un traje diferente para disfrutar desde el primer  hasta el último día del Carnaval.
Según explica, la esencia del ch’uta radica en que representa a través de su imagen y comportamiento una burla a los conquistadores españoles. Por esta razón, el traje se compone de una chaqueta y pantalón, como si fuera la de un torero español (una de las figuras más extendida y folklórica de esta cultura). 
La forma de hablar tiene el mismo objetivo: "el ch’uta habla de tal manera que  intencionadamente  (antes en aymara) no se le entiende como respuesta a los españoles”, relata Blanco. 
  Para Villegas, la Cholita ganadora de este año: "el ch’uta resulta  fácil de conquistar, es  un poco payaso y se la pasa conquistándome”. A lo que su compañero Ch’uta no duda en responder que "ella se la pasa haciéndome caso”.  No   esperaba ganar, aunque confiesa que se preparó con mucho entusiasmo para el certamen carnavalero. 
  Claudia considera que los tres elementos más valorados por el jurado en su participación fueron "el baile, el traje- que contaba con una chaqueta adornada con múltiples piedras- y el no llevar demasiado maquillaje”.
      Para Machicado también  fue una grata sorpresa conseguir el galardón de  Pepino 2014. Tanto le sorprendió que tuvo que volver a vestirse con su traje  cuando le nombraron ganador. "Ha sido una alegría porque soy bien fiestero”, cuenta con voz de falsete.  Dice que la alegría la lleva en las venas: "desde  pequeño, en la familia, me gusta el Carnaval”.

Ni rey   Momo  u otros foráneos
Ramiro Lazo organiza, como miembro de  la Asociación de Comparsas, por décimo año consecutivo el certamen para elegir a los tres personajes del Carnaval paceño. 
Asegura que con el paso de los años se ha logrado recuperar la identidad  y esencia  de cada una de las figuras: el pepino, el ch’uta y la cholita. 
Según cuenta Lazo, hace una década  se inventaban y se confundían los nombres de los personajes e "incluso se usaban algunos que no formaban parte de la historia del Carnaval paceño, como el rey Momo u otros foráneos”. 
Uno de los elementos que más se valora para seleccionar al Ch’uta, Pepino y Cholita es que conserven el estilo y los elementos más antiguos. Pagina Siete
Cholitas 17:41

En alegre fiesta, el pepino pasa el preste 2015 a cholita paceña

"Que viva el Carnaval y gracias por  venir a bailar en   mi preste”, gritó  ayer  el pepino, entre saltos y   aplausos de los  más de 2.000 invitados. El anfitrión   hizo gala de uno de sus mejores trajes y presentó a la pasante de las carnestolendas  paceñas del próximo año: la cholita 2015.
Al ritmo de los platillos de la banda Inti Raymi, el preste del pepino comenzó ayer a las 14:30 y ocupó dos cuadras de la avenida Eduardo Abaroa, a unos pasos del puente Topáter. Fue la segunda actividad oficial del programa del Carnaval paceño.
La fiesta fue organizada  por cuatro parejas de la comparsa   Ch’utas y Pepinos  Farsantes de la Señorial Illimani, que participa también en  la Entrada del Señor Jesús del Gran Poder en coordinación con la Asociación de Comparsas del Carnaval.   
Los pasantes, parados delante del escenario, recibieron  a   los  invitados, quienes  llevaban desde osos de peluche hasta cajas de cerveza  como obsequios para el  pepino, protagonista  de las carnestolendas paceñas.  Una vez que los invitados entregaban sus presentes,  más de cinco  garzones les invitaban  el tradicional "ferrocarril” de cerveza.   

 "El pepino entrega este año el preste a la cholita paceña, quien  será el personaje central de la  próxima  fiesta de 2015”, aseguró Graciela Uría, una de las pasantes y quien estrenó para la ocasión una manta y pollera color azul.
La recepción del pepino  fue animada por cinco grupos, Expreso, América Pop, Hiru Hichu y Los Signos, entre otros. "Tardamos más de un año para organizar  la fiesta del pepino. Por eso, hoy  (ayer) celebramos con una cartelera de lujo. Estamos felices porque también realzamos la cultura de La Paz”, aseguró David Segales, pasante. 
Javier Escalier, presidente de la Asociación de Comparsas, contó   que el año pasado la Señorial Illimani organizó el preste del ch’uta, quien le pasó esa responsabilidad al pepino. "Es una actividad que nace de la cotidianidad de los paceños. Por eso, ya se celebró el matrimonio y  el desentierro de este personaje”, comentó.
A cada minuto, cientos de invitados, vestidos de pepinos y de ch’utas, llegaban a la fiesta. En las aceras, decenas de vendedoras de cerveza recibían a los comensales con la cumbia de Expreso como fondo. Mientras en  la segunda cuadra,  otros  bailaban con música de banda.
Uno de los invitados más alegres fue el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas,  junto a su esposa. "Este año  vine a apoyar a mis compadres y a compartir con varios de mis amigos”, dijo.

Según Felipa Flores, otra de las organizadoras,  el preste rotará cada año entre el ch’uta, el pepino y la cholita, los  personajes más importantes del Carnaval.
En medio de la fiesta, el pepino no dejó de bailar con varias de las cholitas, quienes hacían gala de   variedad de coreografías al ritmo de cumbia y música folklórica. 
Tras la recepción, el pepino y sus invitados continuaron la fiesta en el local Oasis de Illimani. "Seguiremos   bailando y tomando hasta el miércoles”, aseguró otro de los pasantes. Pagina Siete
Cholitas 21:07

Mercedes era verdulera, hoy es chofer de un Puma Katari

Es la única mujer de pollera en el grupo
 
Mercedes Quispe Fernández (40) nació en Carabuco y hace 20 años se vino de la provincia a vivir a la ciudad de La Paz donde se dedicó al negocio de las verduras y hortalizas, posteriormente fue taxista y hoy es una de las dos mujeres conductoras de los buses Puma Katari. Con un rostro de alegría y vestida de sombrero, manta y pollera, junto a sus compañeros salió Mercedes de la oficina del Sistema Municipal de Transporte (SETRAM), en la sede de gobierno. Es sencilla y atenta, le gusta comer pescado, es católica y está muy satisfecha de haber superado todas las pruebas para integrar el grupo de conductores de los “pumas”.
Erbol Digital (ED).- ¿Cómo es la familia de Mercedes?
Mercedes Quispe (MQ).- Soy casada y tengo cuatro hijos.
ED.- ¿Hace cuánto vive en La Paz?
MQ.- Nací en Carabuco, provincia Camacho, pero hace 20 años vivo en la ciudad.
ED.- ¿A qué se dedicaba?
MQ.- A la venta de las verduras. Me fue muy bien en el negocio.
ED.- ¿Con cuántos años aprendió a conducir?
MQ.- Mi padre sufría por falta de un chofer que a veces venía y otras veces no; entonces, mi hermano me enseñó a conducir un camión en una cancha de Carabuco. Desde esa vez muy joven me animé y siempre tuve el objetivo de conducir un buen auto.
ED.- ¿Luego se dedicó a la conducción?
MQ.- Más o menos seis años trabajé con un taxi. No quise afiliarme a un sindicato porque hay que ir a las marchas, hacer cuotas e ir a las fiestas.
ED.- ¿Cuál fue el trato de los usuarios a la mujer de pollera en el volante?
MQ.- La gente me felicitaba. Los pasajeros se sentían muy seguros y con toda confianza abordaban al taxi.
ED.- ¿De cómo se animó a postular para conductora de Puma Katari?
MQ.- Vi la publicación del periódico que convocaba a varones y mujeres. Como tengo la categoría B entonces dije voy a presentarme, pero estaba casi segura de ser la anfitriona y no conductora.
ED.- ¿Creía que iba pasar las pruebas?
MQ.- Postulé para anfitriona y conductora, pero quedé sorprendida cuando me llamaron para que vaya a dar prueba de conducción con una grúa y luego me dijeron que aprobé con más del 70 por ciento.
ED.- ¿Hay otra mujer conductora más en el grupo?
MQ.- Sí, somos dos. Otra señora es de vestido.
ED.- ¿Qué les dicen sus compañeros?
MQ.- Nos apoyan y se alegran que estemos en el grupo.
ED.- ¿Cómo es un Puma Katari?
MQ.- Es como cualquiera de los buses, solo que es más largo y con muchas virtudes técnicas.
ED.- ¿Trabajará con la ropa típica de la mujer paceña?
MQ.- Sí, mis jefes dijeron que voy a vestir pollera, manta y sombrero que combinarán con el color del uniforme que aún no conocemos.
ED.- ¿Cómo te sientes al integrar el grupo de conductores de los “pumas”?
MQ.- Muy feliz, orgullosa y estoy preparada a brindar buen servicio a la ciudadanía.
Erbol.
Destacado

GRAN PODER 2013 (I.PARTE)

GRAN PODER 2013 (II.PARTE)

GRAN PODER 2013 (III.PARTE)

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